Naciones Unidas, 19 ene (EFE).- Bolivia criticó hoy al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, por promover el acuerdo político alcanzado en la pasada cumbre sobre el cambio climático celebrada en Copenhague como la base para un futuro tratado global.

El embajador boliviano ante el organismo mundial, Pablo Solón, explicó que el llamado “acuerdo político” negociado en la capital danesa nunca fue adoptado y no se puede considerar un documento oficial.“El secretario general tiene que velar por los intereses de los 192 países de Naciones Unidas”, dijo en una rueda de prensa el diplomático boliviano, quien aseguró que transmitió a Ban personalmente el descontento del Gobierno de La Paz.

Añadió que “está mal” que el secretario general considere que este acuerdo político es el punto de partida para negociar a lo largo de este año un tratado internacional, con vista a adoptarlo en la conferencia que se realizará a final de año en México.

“No es posible que ninguna autoridad de Naciones Unidas promueva el acuerdo de Copenhague, eso sentaría un precedente funesto”, apuntó Solón.

Señaló que las delegaciones nacionales que asistieron a la cumbre en Copenhague se limitaron a “tomar nota” del acuerdo cuando se presentó de madrugada al pleno de la conferencia, después de haber sido negociado entre los países desarrollados y las economías emergentes.

“Ningún grupo puede arrogarse que ese documento es la base de la negociación, porque eso no es lo que se acordó”, agregó.

El resultado de la cita del pasado diciembre en la capital danesa será uno de los puntos que se analizarán en la “Primera Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático y Derechos de la Madre Tierra”, que se celebrará del 20 al 22 de abril próximos en la ciudad boliviana de Cochabamba, dijo el embajador.

También se discutirá la propuesta del presidente de Bolivia, Evo Morales, de establecer un “tribunal de justicia climática” y celebrar un referendo internacional sobre las medidas para proteger el medio ambiente.

Además, la reunión analizará la situación de los migrantes y refugiados por causa de los problemas en el medio ambiente, entre otros temas.

El embajador también consideró insuficientes los 10.000 millones de dólares anuales en ayudas que los países ricos han ofrecido a los menos desarrollados para ayudarles a adaptarse a los efectos del cambio climático.

“No se puede curar el cáncer con una aspirina”, observó Solón, quien atribuyó el problema del cambio climático a modelos económicos de “sobreconsumo y despilfarro”.