(EFE) El Foro Social Mundial fue clausurado hoy con el compromiso de presionar durante todo el 2010 en favor de un acuerdo “en defensa del planeta” en la cumbre que la ONU celebrará el próximo noviembre en México, tras el fracaso de Copenhague.

El primer paso en esa “articulación” de los grupos del foro será dado en Bolivia, durante la Cumbre Mundial de Movimientos Sociales sobre Cambio Climático que el presidente Evo Morales ha convocado entre los próximos 19 y 22 de abril.La cumbre propuesta por Morales tendrá un “sólido” respaldo del Foro Social Mundial, que “no está dispuesto a permitir más fracasos” como el de la Cumbre sobre Cambio Climático realizada por la ONU en Copenhague a finales del 2009, afirmaron líderes del movimiento.

Los movimientos del foro también se comprometieron a respaldar el referendo mundial propuesto por Evo Morales para que “los pueblos” influyan en las políticas de reducción del calentamiento global.

El embajador boliviano ante la ONU, Pablo Solón, agradeció hoy el respaldo de las organizaciones congregadas en Porto Alegre, y afirmó que “no se puede permitir que el capitalismo termine de acabar con el planeta”. Según dijo Solón, “los derechos de la humanidad sólo podrán ser garantizados si se respetan los derechos de la Madre Tierra” y “se impide que el capitalismo siga imponiendo su lógica de destrucción”.

Ante una Asamblea de los Movimientos Sociales que clausuró hoy el Foro Social, Solón denunció que los países más desarrollados, y en especial Estados Unidos, “insisten en destinar mil veces más dinero para financiar guerras que para reducir el calentamiento global”.
El fracaso de la Cumbre de Copenhague ha revitalizado la agenda ecológica del Foro Social, que en sus diez años de existencia ha agitado las banderas de la defensa del medio ambiente.
No obstante, las divergencias en el seno del movimiento contra la globalización han impedido que el Foro Social elabore propuestas unitarias y concretas en ése y otros asuntos.
Esas discordias fueron criticadas por el sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos, quien instó al Foro Social a superar sus diferencias y a presentarse en noviembre próximo en la Cumbre sobre Cambio Climático de México, con “alternativas” a las propuestas del “capitalismo”.
El Foro Social “estuvo en Copenhague, pero con sus organizaciones dispersas y sin presentarse como tal. En México no puede ser así y el movimiento debe llegar articulado, con alternativas y unido bajo una misma bandera”, dijo de Sousa Santos a EFE.

Las cinco jornadas de debates clausuradas hoy en Porto Alegre han sido la primera gran actividad del año del Foro Social Mundial, que durante el 2010 realizará eventos similares en 37 países.
Junto con la defensa del medio ambiente, el movimiento acordó que centrará muchas de esas actividades en una campaña contra “las bases extranjeras en América Latina y el Caribe”, planteada por un grupo brasileño en protesta por el acuerdo que permitirá a Estados Unidos el uso de instalaciones militares en Colombia.
En estos cinco días, el Foro Social Mundial también ha reafirmado su talante anticapitalista y pidió una mayor unidad a las izquierdas globales, convencido de que “el neoliberalismo no ha sido derrotado” y de que usará la crisis financiera global para cobrar más fuerza.
“Los miles de millones usados contra la crisis fueron para salvar los bancos y las empresas del mismo sistema opresor, que se verá más fortalecido” cuando acaben las turbulencias, dijo el guatemalteco Daniel Pascual, de la organización Vía Campesina.
Durante la cita de Porto Alegre, el Foro Social Mundial también ha manifestado su solidaridad con las víctimas del terremoto que asoló Haití el pasado 12 de enero, al tiempo que condenó lo que califica de “invasión militar” estadounidense a ese país, tras la tragedia.
“Haití precisa solidaridad, médicos y técnicos que trabajen en la reconstrucción del país con una mano amiga y no con armas”, expresó el Foro Social a través de un documento difundido en la clausura.
El Foro Social volverá a tener un único encuentro mundial en el 2011, cuando los activistas del movimiento contra la globalización se concentrarán en Dakar, capital de Senegal