(Roque Pedace) El sistema climático es un bien común que presta servicios ambientales diversos. Hasta la industrialización cumplía con las características de bien público, ya que era en la práctica infinito (no se extinguía por su uso) y no excluyente (el uso no niega la posibilidad de que otro lo use).En la medida en que se han acumulado gases de efecto invernadero (GEI) esta ultima propiedad se ha perdido, ya que los usuarios actuales y futuros no gozan más de la posibilidad de emitirlos sin restricción alguna, so pena de catástrofe climática para todos. El sistema es ahora similar al caso de una carretera o un puente cuyo desgaste con el uso es despreciable pero que tiene una capacidad limitada de transporte (en nuestro caso, la capacidad de la atmosfera de absorber y reciclar emisiones de manera estable).
Por lo tanto los emisores pasados y presentes que exceden su cuota (sean estados, empresas o individuos) se han apropiado del sistema en detrimento de los demás. En otros términos, ocupan el espacio ambiental de otros. Esto ocurre en base a la adquisición de derechos de propiedad de facto, ya que los emisores no son dueños del sistema del mismo modo en que son dueños del agua o los bosques quienes adquieren derechos por procesos de privatización de bienes o servicios públicos. El hecho es que no es el aire en si mismo aquello de lo que se apropian sino el derecho a contaminarlo sin hacerse cargo de ello.
La cantidad de emisiones totales que debe ser eliminada para recobrar la integridad ambiental del sistema climático es independiente de estas consideraciones, pero la forma de distribuir estas disminuciones (mitigación) en lo sucesivo no lo es. Las emisiones pasadas tienen efecto acumulativo en la atmosfera y constituyen una deuda climática que deben cobrarse aquellos que fueron y son expropiados de facto en su espacio ambiental. Por otro lado, para cuantificar la deuda se debe definir el espacio ambiental de manera precisa, para lo cual se ha considerado que todas las personas son iguales ante los ojos de la atmosfera y por ende tienen igual derecho de uso (criterio de igualdad per cápita). Este criterio no es el que se adopto en el Protocolo de Kyoto sino el de los derechos adquiridos (grandfathering) , por el cual quienes más contaminaban podían seguir haciéndolo en la medida en que aceptaran reducciones progresivas y quienes menos no asumían obligaciones de reducciones. En la actualidad , los primeros (sean estados, empresas o individuos) a pesar de las reducciones que les asigno el Protocolo siguen obteniendo la mayor parte de los beneficios a partir de la explotación de los fósiles y transfiriendo proporcionalmente sus impactos ambientales debidos al Cambio Climático a toda la humanidad sin costes apreciables.
Esta apropiación indebida de la atmosfera está en la raíz del conflicto y es independiente de la forma en que se lleven a cabo las reducciones pactadas en el Protocolo. En efecto, seguiría siendo una distribución injusta aun si no hubiese mecanismo de mercado alguno involucrado y si las reducciones solo tuvieran lugar en el sitio de origen de las emisiones. Por lo tanto no existe la relacion causa-efecto entre mercado de carbono y asignación de las cargas. Lo que si puede decirse es que el Mecanismo de Desarrollo Limpio, uno de los mecanismos de mercado del Protocolo de Kyoto, es injusto de partida, ya que los mayores contaminadores están mercando derechos de emisión de los que no son dueños legítimos (mas allá de otras injusticias del MDL, como la mercantilización de los bosques, el incremento de la deuda climática *, etc).
Lo que se presenta como “solución acordada” en el Protocolo fue en verdad la aceptación de una situación de hecho, a saber, que los responsables históricos no estaban dispuestos a aplicar criterios de justicia en el reparto de las cargas. Además del rechazo a la asignación de los derechos per cápita que se siguen de considerar la atmosfera patrimonio común, tampoco se tuvo debidamente en cuenta otros criterios como la capacidad de actuar de las partes, por ejemplo por la dispar riqueza de las naciones (también en alguna medida correlacionada con el pasado y presente usufructo del sistema climático).
La CMNUCC incluye, por el contrario, principios como la responsabilidad histórica diferenciada que puede ser presentada como la base para una solución basada en la justicia. También en el enfoque del manejo compartido (idealmente ejercitando la solidaridad) de bienes comunes como la atmosfera es aceptado en las Naciones Unidas por oposición a los derechos adquiridos sobre los mismos.
El reclamo de justicia climática ha apuntado en primer lugar contra esta apropiación de la cuota de espacio en el sistema climático que, en base a relaciones de fuerza (ad hoc) y no por criterios explícitos de equidad, se han adjudicado los gobiernos que tienen la mayor responsabilidad y a exigirles a estos que se hagan cargo de los daños (impactos), esto es de los costos de reparación y compensación, además de los costos de la urgente transición energética.
Adicionalmente se puede considerar que en el futuro algunos países deberán tener inmisiones, es decir emisiones negativas, si se toma en serio la responsabilidad histórica que preconiza la Convención (ver documentos sobre deuda climática, como la presentación boliviana).Una forma de hacerlo es con los sumideros biológicos, lo cual tiene muchos problemas de diversa índole, políticos y prácticos, como la modificación de la naturaleza por las plantaciones en el MDL o ahora en REDD. Otra forma seria en base a reducciones fuera del país que de alguna forma debieran pagar. Esto implica la obligación de pagar por actividades sustentables sin fósiles en los países menos responsables.
Este es un gran desafío para los países en desarrollo, los cuales deben adoptar como objetivo eliminar por completo las emisiones y al mismo tiempo luchar para que se reconozca la deuda.
*Los países donde se reciben los proyectos MDL perciben un ingreso ínfimo y malvenden sus opciones más baratas de reducción las cuales tiene poco efecto para un desarrollo limpio a largo plazo y más dudosa aun contribución a la sustentabilidad mas detallado en documento ATI sobre Deuda Climática adjunto.