Contribucion recibida en el Grupo de Trabajo por:

Lysete Sandra Hernández Gámez

MSc Environmental Change and Management, ECI, Oxford

PhD Researcher

University of East Anglia

Environmental Sciences, CSERGE

United Kingdom

Implicaciones empíricas de la visión alternativa de la Tierra como sujeto de derechos.

La conceptualización de la Tierra dentro del sistema económico dominante es aquella de los servicios susceptibles de explotación. Los ecosistemas son vistos como productores y de esta forma entran en el lenguaje económico cotidiano, de tal forma que el manejo adecuado de los recursos está orientado a la minimización de costos, maximización de ganancias, oferta y demanda. Un ejemplo de esto es el emergente mercado de carbono y la compensación de emisiones, en donde los bosques son vistos como sumideros de CO2, como potenciales formas de escape para continuar contaminando no obstante la urgencia de reducir las emisiones. La racionalidad que domina es la de buscar la forma de explotar eficientemente este “servicio” (la captura y almacenamiento de carbono), mientras se obtiene un beneficio, como el permitir que quien contamina, pueda seguir haciéndolo.Desde una perspectiva opuesta, la visión alternativa en donde la Tierra es sujeto de derechos, lo que es visto como “servicio” en el sistema económico, es ahora reconocido como una “función”. Todos aquellos procesos y ciclos biogeoquímicos son funciones de un enorme sistema dinámico y vivo, Gaia.

Al reconocer que tales procesos y ciclos son funciones vitales y no meros servicios, es posible distinguir que la interacción del sistema económico actual con la naturaleza tiene consecuencias devastadoras. Por ejemplo, las consecuencias de “compensar” emisiones sin tener una reducción neta de éstas, encontrará consecuencias devastadoras en la función de captura y almacenamiento de carbono en los bosques, pues para dicha función, quienes “compensan” sus emisiones continúan contaminando. Estudios científicos como aquellos sobre los que se sustentan los reportes del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC), han mostrado que una reducción real en las emisiones de los contaminadores es imprescindible, independientemente de la conservación forestal.

Adicionalmente, otra implicación empírica de la visión alternativa de la Tierra como sujeto de derechos, es sobre la argumentación del sistema actual con base en incentivos económicos para actuar, pues si no hay una ganancia o beneficio estratégico, no existe una movilización de recursos, es decir, si el contaminador que busca compensar sus emisiones no obtiene este beneficio, no financiará la conservación de una hectárea de bosque. Por el contrario, la visión alternativa permite aclarar que no hay incentivo más importante que el principio ya conocido por algunas culturas y ahora apoyado por la información científica, la vida humana se acaba si no existe la vida de la Tierra.