La Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra (CMPCC) oficialmente no ha sido inaugurada, sin embargo, el ambiento no es el mismo ya hace unos días en la ciudad. La sede, Univalle, se ha convertido en lugar de recovecos de gente de pasos apresurados, de llamadas constantes de celulares, de visitantes que llegan y van. Entre ellos están los casi 400 voluntarios que trabajarán en la Comisión de Protocolo para la CMPCC. Ellos se reunieron este miércoles para coordinar las primeras tareas en las que participarán. Unos mañana mismo estarán muy temprano en el aeropuerto recibiendo a los visitantes que llegan a la ciudad, atendiendo detalles, traduciendo, mejorando la comunicación.

“Estamos felices de poder participar en un evento mundial” dice Luis Gutierrez, un voluntario, “es bueno saber que estamos siendo parte de algo que nos puede ayudar a todos, el medio ambiente y la tierra”, confiesa otro. Para muchos de ellos será su primera participación en un evento de esta magnitud. Trabajan por la única recompensa de sentirse útiles.

Sin embargo, el comienzo aún es complicado; se ajustan tareas entre voluntarios y responsables. Pese a ello los voluntarios son entusiastas.  “No sólo es una oportunidad de trabajar por esto, sino de conocer gente y aprender”. La gente sigue llegando, los pasillos se hacen más bulliciosos, el día de la inauguración se acerca y eso se puede ver y oír.