París, (Prensa Latina) En el umbral de un evento trascendental convocado por el presidente de Bolivia, Evo Morales, en Cochabamba este mes de abril, los recuerdos de la Cumbre sobre Cambio Climático de Naciones Unidas (COP15) de Copenhague se asemejan a una pesadilla.

Un mal sueño de 15 días y unas horas que al final devino amarga realidad del fracaso.

Aunque el Gobierno danés se empecinó en mostrar un panorama rosado y armonioso desde el comienzo de las reuniones, en medio de la más desastrosa organización que se recuerda para un evento de tanto rango, todos los elementos se confabularon en su contra.

Hasta el propio clima de la urbe de Hans Christian Andersen ahogó en nieve y frío a su emblemática Sirenita que adorna en forma de escultura la bahía del puerto de Copenhague y que por cierto, se fue de viaje a Shanghai, China, para la Expo Universal.

Mientras en el palacio de congresos Bella Center los debates subían de tono, afuera las manifestaciones reflejaban la frustración de la sociedad civil, convencida de que la mayoría de los políticos abordaba el sensible problema del calentamiento global como un punto más de la vida cotidiana.

“Los políticos hablan, los líderes actúan”, rezaba en un cartel que se hizo célebre por la audacia de la ONG Greenpeace y en especial de su director en España, Juan López de Uralde, prisionero durante tres semanas por ingresar sin invitación a la recepción oficial de la COP15 en el Palacio Christianborg.

Luego de 21 días de cárcel junto a otros tres integrantes de Greenpeace, otro reflejo de la extrema dureza de la justicia danesa y la violencia de sus agentes del orden, López de Uralde afirmó que su liberación y la de sus compañeros fue gracias a la presión internacional.

Un encuentro secuestrado por los países ricos que, sin embargo, enfrentaron la pujante resistencia de naciones encabezadas por la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), así como otras voces irreverentes del llamado Tercer Mundo.

A estas alturas lo anecdótico de la COP15 se regodea en algunos capítulos insoslayables, cuya trascendencia llega hasta nuestros días.

Será muy interesante apreciar el respaldo que tendrá la Cumbre de Cochabamba.

La Madre Tierra

El mandatario Evo Morales convocó a la Primera Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, en abril en Cochabamba, en respuesta al fracaso de la cita de Copenhague.

Se dice que fue un fracaso, pero yo diría que no ha sido un fracaso la cumbre de Copenhague, más bien diría que es un triunfo de todo el mundo (…) porque los países capitalistas desarrollados no pudieron imponer su declaración, no pudieron porque va creciendo la conciencia no solamente de los pueblos del mundo sino también de los estados y los gobiernos, consideró Morales.

En la capital danesa, el presidente estadounidense, Barack Obama, calificó de “paso significativo e histórico” un arreglo supuestamente alcanzado en la COP15, calificado como espurio y carente de legalidad por Cuba y otras delegaciones.

El texto fue diseñado por un selecto grupo de naciones y quedó en compromisos vagos y genéricos, que dejan en el aire la perspectiva de un acuerdo completo de reducción de emisiones de gases que debería adoptarse en 2010.

“Estuvimos dos años de discusiones y dos semanas de intensos debates; es una ironía o una burla creer que en un mes se darán las cifras que exigen los científicos para alejar el peligro del calentamiento global”, dijo un diplomático consultado.

Un vocero del Instituto de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible comentó que “vuelven a los métodos antidemocráticos para hacerle creer a la opinión pública que en la COP15 se consiguió algo bueno. De lo que se trata es del control del espacio atmosférico, cuánto cederán y cuánto controlarían”.

Hay mucha gente que no lo entiende bien. Lo que busca el bloque industrializado es seguir su modo de vida consumista, sin sacrificar nada, seguir contaminando y que otros asuman la responsabilidad, añadió a condición de no revelar su nombre.

El presidente venezolano, Hugo Chávez, sentenció que para el ALBA y otras muchas naciones, “no hay documento en Copenhague por la falta de voluntad política del bloque del Norte”.

“Sacaron un texto de la nada, negociado a escondidas y a espaldas de la mayoría. Lamentablemente, la cumbre es un fiasco, seguiremos luchando para alcanzar los objetivos de salvar el planeta”, apuntó.

Por su parte, Morales deploró la actitud de los anfitriones daneses de aprovechar su condición para efectuar deliberaciones con 26 “países amigos” y tratar así de forzar una declaración sin consenso.

Siguen las maniobras

Cuando el mandatario estadounidense llegó bajo la nieve a Copenhague, muchos creyeron que se trataba de una señal para “el salvador”, pero fue todo lo contrario. Terminó de enterrar la Cumbre.

Fue sin dudas la mayor decepción de la COP15 con un discurso que contradijo la pasión y el optimismo mostrado poco antes por el mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.

La misma línea de siempre, ni Estados Unidos ni Obama comprenden que no viven solos en este mundo, dijeron las ONGs Greenpeace y Action Aid.

Occidente, que gusta mucho se trazar los denominados “road map” (hojas de ruta), para conseguir sus propósitos, no oculta sus intenciones de presionar en la ONU para imponer el documento pusilánime de la COP15 y diseñar un camino para Bonn.

En Bonn, la antigua capital de la desaparecida República Federal de Alemania, tiene lugar un encuentro que aspira a imprimir celeridad al proceso con miras a llegar a la COP16 de México a fines de 2010, en posibilidades de lograr un gran acuerdo climático mundial.

Si los políticos, en especial del grupo elitista industrializado, siguen sin entender que este planeta puede ser un hogar compartido y feliz para todos, el camino hacia la autodestrucción es indetenible, sentenció Greenpeace.

La salida inminente de Yvo de Boer de la máxima responsabilidad de la ONU para el Cambio Climático, revela las profundas fisuras incluso hacia el interior de quienes promueven una política de transformaciones cosméticas, proteccionista de la sociedad de consumo.