(Cambio – Editorial) El Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales Ayma, advirtió ayer que en el marco del grave peligro que representa para el planeta el calentamiento global —producto de la descontrolada emisión a la atmósfera de gases de efecto invernadero por parte de los países superdesarrollados y ricos del mundo—, la humanidad tiene dos caminos al frente: La vida o la muerte. Morales comenzó su discurso arengando el lema “Planeta o Muerte”, y miles de voces respondieron “Venceremos”.

“O muere el capitalismo o muere la Madre Tierra. Vive el capitalismo o vive la Madre Tierra. Aquí estamos por la vida, por la unidad, por la humanidad y por los derechos de la Madre Tierra”, aseguró el Presidente boliviano durante la inauguración oficial de la Primera Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra que tuvo como escenario el estadio de fútbol de la población de Tiquipaya, Cochabamba.

“Estamos ante la disyuntiva de continuar por el camino del capitalismo, que es sinónimo de muerte, o emprender el camino de la armonía con la naturaleza y el respeto a la vida”, sentenció el Mandatario boliviano, quien bosquejó la propuesta de un nuevo paradigma denominado socialismo comunitario.

Y cuanta verdad contienen las palabras del principal impulsor de la conferencia de los pueblos para defender a la Tierra, porque —como el mismo dejó establecido— no puede haber equilibrio si hay no equidad entre los seres humanos, no puede haber armonía entre el hombre y la Madre Tierra en un mundo donde el 1% de la población concentra el 50% de la riqueza del planeta, y no se puede hablar de la defensa de la naturaleza si no asumimos un nuevo sistema basado en los principios de la complementariedad, solidaridad, equidad, de respeto a los derechos de la Madre Tierra, protección del patrimonio común de la especie humana como es la atmosfera, el agua y la biodiversidad.

En este sentido, Morales planteó el nuevo sistema socialista comunitario para terminar con toda forma de colonialismo e imperialismo para asegurar la paz entre los pueblos y apostar por la vida sobre la faz de  la Madre Tierra. Más de 20 mil delegados —de 136 países del mundo— presentes en el estadio de fútbol de Tiquipaya escucharon ese mensaje de humanidad que expresó Evo en nombre de los pueblos que luchan por su liberación de toda forma de imposición capitalista —principal responsable de la degradación ambiental—, sistema que alienta el lucro, la valorización del capital, la acumulación de riqueza a costa de la pobreza de los pueblos a los que somete y se olvida del hombre.

Es que la lógica básica del capitalismo industrial es depredar la naturaleza, arrasar con los pueblos, culturas, saberes y no respetar al ser humano. Por eso es imprescindible que los pueblos del Sur cierren filas en torno a los proyectos de integración y de solidaridad basados en la complementaridad y la relación armoniosa con la naturaleza. Porque sólo una alianza por la Tierra permitirá aunar los esfuerzos en defensa de la vida, a fin de enfrentar al proyecto capitalista que atenta, no sólo contra la sobrevivencia de la especie humana sino contra toda forma de vida sobre la faz del planeta.

En este contexto es que el presidente Morales apuntó ayer: Los pueblos que habitamos el planeta Tierra tenemos todo el derecho ético y moral para decir que el enemigo central es el sistema capitalista que busca la máxima ganancia posible promoviendo un crecimiento sin límites. Hoy sólo tenemos dos caminos: estamos con la Madre Tierra o con el capitalismo; defendemos la vida o somos cómplices de la depredación, muerte y destrucción del único planeta que contiene vida en el universo conocido, de la única casa que tenemos.

Es que para el mundo indígena —como dijo Evo— el hombre y la mujer son parte de la Tierra, porque de ella venimos y a ella volvemos; por eso debemos respetarla. Y si la irracionalidad de las naciones más ricas continúa, estaremos acelerando la extinción de la especie humana y seguro de todas las formas de vida en el planeta.

El Presidente de los bolivianos ya expresó en 2008 ante el pleno de la Asamblea General de las Naciones Unidas —al presentar el decálogo en defensa de la Tierra—, que los cambios climáticos no son producto de todos los seres humanos sino del sistema capitalista vigente, basado en un desarrollo industrial ilimitado.

Por eso, el compromiso que hoy debe ser asumido es acabar con la explotación del ser humano y con el saqueo de los recursos naturales, así como con las guerras imperiales que no sólo generan ganancias para los mercaderes de la muerte y supone el sometimiento de los hombres sino que arrasan con la Tierra porque las bombas de materiales fosforados y radioactivos arrojados sobre ella la contaminan, la degradan, la consumen y la matan.

Además, es necesario acabar con el derroche de energía y evitar que los alimentos sean desviados para la generación de biocombustibles, mientras millones de seres humanos padecen hambre y miles mueren sin comprender esa paradoja que los condena inocentes.

Y en la presente coyuntura de definiciones históricas, los pueblos del mundo comenzaron ayer mismo a asumir el planteamiento indígena del Vivir Bien, es decir recuperar la vivencia de nuestros antepasados y acabar con el modo de pensar que fomenta el egoísmo individualista y la sed de lucro. Porque Vivir Bien no es vivir mejor a costa del otro, sino construir un socialismo comunitario y en armonía con la Madre Tierra.

La alarma ha sido encendida ayer en Tiquipaya —Bolivia— en defensa de la Tierra que está enferma. Algunos de sus hijos se olvidaron que de ella depende que tengamos vida y que es ella la madre que nos cobija. Por eso, sólo una gran alianza entre los pueblos del Sur podrá hacer frente a las naciones capitalistas y sus políticas de agresión al medio ambiente y la naturaleza. Es que la lucha por la conservación de la vida en el planeta que comenzó ayer en Tiquipaya es la definitiva, es hoy o nunca. Evo señaló el camino en la hora de las definiciones: “Planeta o muerte”.