(Cambio ) Franz Chávez – IPS

La voz de los excluidos de la Cumbre de Copenhague, que impulsan un desarrollo sostenible, se escuchará con fuerza en Bolivia, en lugar de los gobiernos que dictan estrategias según sus intereses para afrontar el cambio climático, como el mercado de carbono, señaló Nnimmo Bassey.

El activista nigeriano llegó a la central ciudad boliviana de Cochabamba para participar en la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, iniciada este lunes con la asistencia de unos 15.000 representantes de organizaciones de la sociedad civil preocupados por el rumbo oficial en la lucha contra la variabilidad climática.

Bassey, el costarricense Isaac Rojas y el uruguayo Martín Drago son los portadores de la posición de Amigos de la Tierra Internacional, la red compuesta por 77 organizaciones no gubernamentales.

Con los objetivos de “movilizar, resistir y transformar”, esta colectividad ambientalista promueve la justicia económica, la soberanía alimentaria, el uso de energías alternas, la conservación de la biodiversidad y una abierta batalla contra la explotación inadecuada de minerales y petróleo.

Destacado, entre otras cosas, por su tenaz lucha contra las actividades extractivas contaminantes de las firmas petroleras transnacionales en su país, Bassey resumió para IPS lo que entienden son las virtudes de un encuentro como el de Cochabamba, donde los pueblos podrán expresar y establecer un discurso real contra el cambio climático.

–¿Cuál es la diferencia entre las cumbres mundiales y esta conferencia de Cochabamba?

–Aquí no prevalecen los gobiernos, que dicen habitualmente lo que se debe hacer. Ahora será el pueblo el que dirá a los gobernantes las tareas que deben emprenderse en materia de lucha contra el cambio climático.

En diciembre, en Copenhague (en la 15 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático), las organizaciones sociales como Amigos de la Tierra estuvieron excluidas de los debates, pero en Cochabamba sucede a la inversa, participamos en todas las mesas de análisis.

–¿Cuáles son sus expectativas sobre este encuentro de organizaciones sociales?

–En esta conferencia el mundo tiene la oportunidad de escuchar las demandas del pueblo, conocer los problemas y las soluciones reales y auténticas.

Nuestra posición es contraria a las compensaciones de emisiones de carbono a cambio de la conservación de los bosques. Las selvas deben quedar fuera de las consideraciones del mercado.

Rechazamos los monocultivos, la producción de alimentos genéticamente modificados y exigimos mantener los combustibles de origen fósil bajo la tierra.

La industria agrícola se está convirtiendo en la causa del problema climático y en lugar de ello luchamos por una actividad sustentable en el campo, al igual que la demanda expresada por la organización La Vía Campesina, el movimiento mundial de campesinos que impulsa la producción de alimentos sanos.

–¿En qué consiste su propuesta de mantener el petróleo bajo la tierra?

–En Nigeria realizamos campañas para mantener el petróleo bajo tierra y contra las empresas multinacionales que causan la contaminación por las emisiones de carbono, promueven la destrucción ambiental y la vida de los habitantes y de las comunidades.

Queremos cambiar esta forma de generación de energía por un modelo de desarrollo sustentable para acabar con la adicción a los combustibles fósiles, y promover la inversión en energía renovable.

–¿Cuál es el papel que asigna a los pueblos indígenas en esta batalla?

–Lo importante es expresar el reclamo por la destrucción del ambiente donde viven los pueblos, pero ellos necesitan tener el poder sobre las tierras y adquirir capacidad para administrar sus recursos naturales.

Se trata de una demanda por poder para la producción de alimentos en condiciones apropiadas con la naturaleza y con la preservación de los recursos naturales.

También se busca reducir el poder de las empresas transnacionales y su desmantelamiento