Tiquipaya, BOLIVIA 20 abr (ABR).- El mundo debe cargar sobre sus espaldas el destino de la vida y de la naturaleza en los siguientes siglos, afirmó el martes el vicepresidente de Bolivia, Alvaro García Linera.

Durante su participación en el panel Causas estructurales del Cambio Climático en el marco de la Primera Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra (CMPCC), que se inició en esta población boliviana, García Linera puntualizó la necesidad de que “el mundo asuma una lucha conjunta para evitar una agudización del desastre climático”.

Anotó que para ello el mundo industrializado capitalista debe cambiar de políticas y de sistema para dejar a un lado su objetivo mercantilista que destruye a la naturaleza y por ende a la humanidad.

 “La lógica básica del capitalismo industrial depreda a la naturaleza y arrasa con los pueblos, culturas y saberes, no respeta al ser humano”, dijo.

 Señaló que el único objetivo que tiene el mundo capitalista es su utilidad sin pensar en la vida del planeta ni de la humanidad y por ello desarrolla acciones que aniquilan al mundo en forma gradual.

 “El capitalismo vive de la sangre de los pueblos, cual si fuera una máquina destructiva del ser humano y la naturaleza porque su lógica es la ganancia”, afirmó.

 García Linera indicó que el capitalismo “tiene a la naturaleza como una simple herramienta para acumular ganancias a costa de la vida del planeta”.

Subrayó que la catástrofe climática deviene desde hace dos siglos y cada día es más rigurosa. “Desde el capitalismo se piensa que se puede atenuar con medidas que no solucionan el fondo del problema”, indicó.

“La única solución es dejar de destruir el plantea y no creer que las naciones en desarrollo asumirán una actitud de guarda bosques, mientras ellos siguen atentando contra el planeta”, anotó.

“Ellos (el capitalismo) quieren mantener una relación de dominación y colonialismo con propuestas de un conservadurismo romántico mediante proyectos de protección a las comunidades indígenas y campesinas que no son las originarias, sino solamente retazos que ya han ingresado al mundo del consumismo”, aseveró García Linera.

“No se enteran de que, con su actitud, los capitalistas incrementan el efecto invernadero y las emisiones de carbono que van matando gradualmente la vida del planeta”, anotó.

Hizo conocer estudios que muestran que en la actualidad y por la contaminación ambiental, el mundo produce entre 6.000 y 8.000 toneladas de CO2 cuando hace pocos años solamente llegaba a 200 y 300 toneladas anuales.

Lamentó que, con el avance de la depredación planetaria, la naturaleza ha comenzado a perder sus mecanismos de defensa, al punto que hasta en algunas regiones los mares ya producen una contaminación que afecta la vida.

El Vicepresidente enfatizó que se ha llegado al límite impensable en el pasado de que hubo una disminución del 40 por ciento de los bosques.

También advirtió sobre el aumento de la temperatura y el desequilibrio del clima, al punto que los inviernos son cada vez más fríos y los veranos más calientes.

Hay en la actualidad más de 1.200 millones de personas que no tienen acceso al agua potable, que en los próximos podría incrementarse a 1.700 millones”, dijo.

García Linera también manifestó que los desastres naturales con cada vez más frecuentes y afectan a 260 millones de personas, de las que 200 millones se han visto obligadas a emigrar a otras regiones para sobrevivir.

Agregó que, por esos hechos, “es necesario rediseñar un mundo distinto y una relación entre el hombre y la naturaleza “porque la Madre Tierra no es solamente un planteamiento, sino una necesidad de vida”.

“Debe existir una condición e igualdad y de respeto a lo que significa la tierra como fuente de vida”, aseveró.

Dijo que el mundo está ante disyuntiva de elegir el respeto a la naturaleza o la muerte y para ello la lucha no debe ser individual o local, sino asociativa porque se trata de defender la vida.

García Linera enfatizó que el mundo debe definir la creación de tribunales de justicia internacional que sancionen a aquellos países que dañen a la naturaleza y la vida.

Indicó que debe producirse una concertación entre Estado y poder con los movimientos sociales en defensa de la naturaleza en una lucha universalizada y planetarizada.