¿Cuáles son los avances más importantes que encuentras en los distintos grupos de trabajo?

En general, todos tuvieron avances importantes: En el grupo de  Adaptación hubo un debate conceptual porque se planteó que el término puede implicar una actitud pasiva, así como se maneja en el lenguaje de la Convención de NN.UU. Adaptarse es tener una actitud pasiva.

El concepto de Desarrollo también fue muy criticado. Se planteó la necesidad de reemplazarlo, sin embargo  se consideró que aún hay que mantenerlo críticamente porque aún es parte de las negociaciones.

También fue muy importante la ratificación de la participación plena de los Pueblos Indígenas en el marco las negociaciones que se dan en la Convención sobre Cambio Climático de NN.UU.

Fue muy importante entender que el problema del Cambio Climático trascenderá a la Cumbre de México.  Cochabamba es un punto fundamental que puede ir más allá de México, que es solo un punto en el proceso. Se trata de establecer una alianza para una movilización mundial de los pueblos contra el cambio climático.

¿Cuáles son los problemas que encuentras en el desarrollo de sus discusiones?

Existió la tendencia de plantear los problemas locales, regionales o comunales, perdiendo el sentido global de la crisis climática. Se logró superar este planteamiento recurrente de todos los grupos.

Creo que también fue problemático el hecho de que los participantes que se incorporaron el segundo día, el martes, retrasaran la discusión. Esto generó que se avanzará con alguna lentitud, pero ya se superó el problema y los distintos grupos se encuentran en una etapa de elaboración de su documento final.

¿Cómo viste la participación en los grupos de trabajo?

El tema de Cambio Climático ha diluido las diferencias idiomáticas y culturales permitiendo una visión compartida. Considero que esto ocurre porque todos nos sentimos afectados por el Cambio Climático y si no lo solucionamos juntos todos sufriremos consecuencias aún más graves que las actuales.

En la Conferencia estamos en una “Torre de Babel” que, paradógicamente, habla un mismo lenguaje  que es el de las soluciones estructurales al Cambio Climático.