Alrededor de 20000 personas abarrotaron el Estadio de Tiquipaya

La mañana se levantaba y con ella miles de visitantes, activistas y participantes llegaban al Estadio de Tiquipaya. Paulatinamente los pasos se aceleraban, la gente buscaba un lugar donde sentarse, y el sol subía con más intensidad, calentando aún más el ambiente. Se preparaba una fiesta.

Junto al gran escenario, preparado para la ocasión, una gran cantidad de medios de comunicación de todas partes del mundo se disponían a cubrir el evento para todas partes del mundo. Un indígena de Alaska recibía la atención de algunos medios, mientras él denunciaba los abusos que se realizan en su tierra por parte de su gobierno y las transnacionales

Al mismo tiempo cánticos por la tierra, gritos de unión, de lucha, de defensa, de apoyo a Evo Morales, se escuchaban de parte de los participantes. 

A las nueve de la mañana el movimiento era enorme y comenzó el concierto con la participación de Hugo Ferreira, cantante paraguayo de canción social; a continuación estuvo Ricardo Flecha. Poco después ingresaron a la cancha central Los Colorados de Bolivia, el primer regimiento del país. Zulma Yugar, la Ministra de Culturas también dedicó una canción a la inauguración. Para entonces los participantes cantaban, aplaudían. Mientras, más delegaciones y particulares llegaban. El terreno del Estadio ya se encontraba completamente lleno. Unas 20000 personas habían llenado el lugar. 

Los amautas iniciaron un rito para pedir permiso a la madre tierra y además rendirle homenaje. El rito fue expresado por completo en quechua. La fiesta era total cuando el grupo Arawi entró en escena y dedicó sus temas a la madre tierra.

La gente comentaba, compartía, mientras todos se unían con la única intención de cuidar a la Madre Tierra.

Gabriel Iriarte Rico