Tiquipaya, BOLIVIA, 22 abr (ABI).- El presidente de Venezuela Hugo Chávez llamó el jueves desde Bolivia a los movimientos sociales y organizaciones de indígenas del planeta a viajar a fines de año a México, sede de la Cumbre de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que reunirá a los líderes de las potencias industriales, para evitar la muerte del planeta y la extinción del género humano, al clausurar el jueves en Tiquipaya la I Conferencia de los Pueblos del Mundo anticrisis climática (CMPCC).

“Creo que esta reunión (en Bolivia) debería convocar a los pueblos del mundo a Cancún (México) y los gobiernos de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y gobiernos amigos”, afirmó el mandatario venezolano que también propuso la creación de un fondo económico efectivo para facilitar el desplazamiento de los representantes sociales al balneario mexicano.

“Deberíamos facilitar algunos recursos porque los pueblos no tienen para pagar un pasaje en avión ni, a veces, dónde alojarse. Podemos hacer un fondo para apoyar el desplazamiento y no sólo la presencia física, sino que, desde hoy, hay que publicar muchos folletos, la presencia en todos los idiomas del mundo, videos que recorran el mundo”, urgió.

Chávez, que brindó un respaldo contundente a la I CMPCC, pidió también que las conclusiones de este evento sean elevadas a NNUU como una de las propuestas que deberán ser barajadas en la cita de Cancún, de fines de año, que se significa un tácito rechazo al Entendimiento de Copenhague que en diciembre pasado desoyó los mandatos del Protocolo de Kioto, que en 1997 declaró de importancia vital la reducción de las emisiones y el calentamiento global.

“Nosotros tenemos que asumir que el documento que logró imponer Obama y un grupos de países (en Copenhague) es sólo una propuesta más que tiene el mismo valor, ni un ápice más, que la propuesta que, de Cochabamba, debe salir directo a Cancún”, propuso el líder venezolano.

Chávez parafraseó a su colega boliviano Evo Morales y planteó el dilema que envuelve a la humanidad y que se contrapone radicalmente a los intereses de las potencias industriales que se niegan a recortar el nivel de las emisiones globales y, por ende, el calentamiento del globo, fenómeno que impacta en la producción agrícola de los pueblos originarios en los 5 continentes del planeta.

El jefe de Estado venezolano pidió a los líderes Latinoamérica, la región más acechada por el cambio climático, pese a ser la que menos contamina el medioambiente, promover una cruzada conjunta ante NNUU.

“Nosotros convoquemos a una reunión de nuestro negociadores, formalmente reconocidos en NNUU. Las propuestas que salgan de Cochabamba y de la ALBA las presenten como una propuesta más, incluso antes de la Cumbre de Cancún, para pedirle a los organizadores que tomen en cuenta”, postuló.

Chávez propuso, en el extremo que NNUU desdeñe la propuesta de Cochabamba, la creación de una organización mundial de los pueblos que pueda generar independientemente sus propias políticas medioambientales.

“Estamos a tiempo, todavía, de manera que a actuar. No nos vamos a quedar de brazos cruzados y llegar allá, a Cancún, a oír lo que ya, a lo mejor, ha acordado un grupo selecto de países. No podemos aceptarlo y, sino, que se acabe NNUU. Si es así retirémonos de NNUU y hagamos aquí, en Cochabamba, los pueblos unidos” como organización multilateral alternativa al organismo mundial con sede en Nueva York.

“¡Ya basta debe acabarse el chantaje y basta el doble rasero!”, proclamó.

Chávez advirtió que EEUU, causante del 20% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, cabildea actualmente en procura de sumar votos al documento que salió de Copenhague, huérfano de apoyo de la mayor parte de los países en vías de desarrollo.

“EEUU ha logrado, a punta de presión, que 120 países se hayan asociado al texto ilegítimo”, denunció al tiempo de advertir que una “diplomacia selectiva”, que generó una reunión reciente en la ciudad alemana de Bonn, ha entrado en acción en un intento por legitimar tras bambalinas el documento de Copenhague y convertirlo en un acuerdo.

El jefe de Estado de Venezuela recalcó, reiteradas veces, que “no hubo acuerdo en Copenhague”.

“Estamos a tiempo ante lo que se intuye (nosotros), sabemos, por ejemplo, que ya comenzó hacerse reuniones de una diplomacia selectiva, es decir los gobiernos que incomodan no son convocados a unas reuniones, ahora a cuarto cerrado, ya comenzó, rumbo a Cancún, la democracia selectiva”, representó.

En un detallado retrato de la situación en que se debate actualmente el planeta, pidió a la CMPCC “buscar una forma más exigente, vinculante y equitativa, en base del Protocolo de Kioto”, convertido en legislación internacional que Washington, pese a adscribirla en Japón, en 1997, se negó a ratificarla.