Ana Esther Ceceña, especial para Cambio

El capitalismo no tiene solución para el mundo; es un sistema decadente. Las soluciones capitalistas al calentamiento global, a la depredación de la naturaleza y al agotamiento de los recursos con que cuenta el planeta para sobrevivir llevan al agravamiento general de la situación de emergencia en la que ha sido colocada la vida y reproducen la dinámica predatoria, acaparadora y extenuadora que ha conducido a la situación de peligro en la que nos encontramos en la actualidad.

La propuesta de realizar un referéndum para detener la destrucción del planeta tiene tres elementos fundamentales que implican ya de suyo un cambio en la concepción de la vida, de las intersubjetividades y de los procesos y formas de organización social:

1.El progreso, el crecimiento y el desarrollo, entendidos como una búsqueda acumulativa casi infinita, son cuestionados en términos históricos y conceptuales. La búsqueda por dominar naturaleza y humanidad, por convertir a todos los seres vivos en objetos del desarrollo, en instrumentos del progreso (como lo señaló García Linera) lleva al sinsentido de la negación/destrucción de la vida. El afán de crecimiento lleva a un uso excesivo y superfluo de los elementos materiales con que cuenta el planeta a la vez que objetiva los elementos vitales restándoles posibilidades de intervención en el restablecimiento de complementariedades. Se pone en evidencia el carácter destructivo del desarrollo y el progreso, razón de ser del sistema capitalista.

2.El uso de la violencia que acompaña todos los momentos de un sistema asentado en la desposesión colectiva, que se manifiesta abiertamente en el despliegue de fuerzas u operativos militares pero que tiene muchísimas expresiones ocultas es señalado como complemento indispensable del progreso. La violencia acompaña la expansión económica, territorial y cultural del capitalismo, ya sea bajo formas explícitas o encubiertas entre las que las más elocuentes son las instalaciones de bases militares extranjeras, la ocupación de territorios o el envío de tropas para monitoreos, ejercicios, supervisiones u otros propósitos. Rechazar las intromisiones de las fuerzas militares o de seguridad es un evento indispensable para poder avanzar en el rescate de la vida plena y digna.

3.El tercer elemento que pone en juego el referéndum es la capacidad y el involucramiento del colectivo como base de despliegue de una concepción de la naturaleza distinta, donde la Madre Tierra recupere su sentido de integralidad y la politicidad inherente de los seres humanos se ejerza plenamente para decidir el mundo que quiere de cara al futuro.

Por estas tres razones, el referéndum es ya parte indispensable de la construcción del nuevo mundo que los pueblos están empeñados en echar a andar.