Juan Carlos Zambrana

El discurso inaugural del Primer Mandatario boliviano fue distorsionado por la prensa opositora para manipular a la opinión pública, dice.

“En la conferencia mundial del clima, Morales culpa a los pollos por la homosexualidad”, decía hoy el titular de una noticia que daba la vuelta al mundo por Internet.

Como buen carnívoro que soy, me devoré la noticia en busca de su valor científico, pero sólo encontré un esfuerzo consciente para desprestigiar al Presidente. Me di cuenta de inmediato que, como siempre, la prensa internacional no hacía más que repetir la distorsión fabricada originalmente por la prensa boliviana, al servicio de la oposición de Morales.  No me resultó extraño, porque la derecha siempre ha utilizado a su prensa, por ser privada, como la más eficiente maquinaria de fabricación de opinión pública.

Así asesinaron a un Presidente tan progresista como Gualberto Villarroel,  utilizando a las organizaciones femeninas, aglutinadas en torno a la Iglesia Católica, para satanizar a Villarroel como un tirano “nazi-fascista” que quería destruir el sagrado sacramento del matrimonio. Así asesinaron, literalmente, al hombre que había abolido la servidumbre y que para proteger a la mujer y al niño indígena había declarado el matrimonio de hecho después de dos años, y reconocido los derechos de los hijos naturales. 

Los magnates mineros lo asesinaron, en realidad, porque al defender a Bolivia del saqueo había atentado contra sus ventajas desleales. El mecanismo siempre fue simple, asesinarlo primero a los ojos del pueblo, de la Iglesia y del resto del mundo. Lo hacían mediante la prensa privada, que al pertenecerles fabricaba la noticia y por consecuencia la opinión publica, nacional y por repercusión la mundial.

A Morales le puede faltar precisión al hablar, pero tampoco se puede permitir que su oposición sea la que le ponga expresiones tan aberrantes en su discurso. Él no redefinió la homosexualidad, simplemente dijo que “cuando los hombres comen esos pollos tienen desviaciones en su ser como hombres”. Eso denuncia con valentía un problema tan real como peligroso para la humanidad. La testosterona artificial es la hormona del crecimiento muscular, la cual al ser ingerida obliga al cuerpo a incrementar el estrógeno, porque el cuerpo no puede vivir fuera de su equilibrio original.

Eso les pasa a los fisicoculturistas que consumen esteroides. El problema es que al obtener la testosterona por vía externa, los testículos reducen su producción, y al cortarse la ingestión de testosterona quedan con el estrógeno muy elevado, y con los testículos muy débiles para volver a compensar para el equilibrio.

En esos momentos es cuando el hombre desarrolla lo que se llama en la jerga del deporte ‘tetas de perra’. Pueden reírse los ignorantes y comepollos, opositores de Morales, pero yo les sugeriría que se miren al espejo y se empiecen a comprar sostenes.  El daño también se produce en la mujer, pero se nota menos porque las tetas son naturales para ellas. Hasta se creen más lindas, pero la verdad es que aumenta el riesgo de cáncer de seno, incluso en los hombres. La verdad sobre los esteroides es que son tan mortales como ilegales. Que su uso en humanos está penado con cárcel, pero que irónicamente los avicultores los usan con impunidad.

La oposición ridiculiza a Morales, pero eso los mantiene en la ignorancia porque jamás sabrán, por ejemplo, que Evo tiene toda la razón en lo que dice, y que además está alineado con un poderoso movimiento mundial en defensa de la tierra y el medio ambiente. Quizá la derecha ignora todavía que Al Gore, el vicePresidente de Bill Clinton, ganó un Oscar y un Premio Nobel por su documental Una Verdad Inconveniente, en el cual acusa a la globalización del calentamiento global y la destrucción del medio ambiente. Quizá la oposición de Morales ignore también que el Presidente Barack Obama tiene una huerta en la Casa Blanca para poder comer orgánico, y que su esposa Michelle lidera un movimiento a favor de la comida orgánica. Quizá ignoran todavía que ese movimiento es ya imparable, y que hay billones de dólares invertidos en él. 

Quizá ignoren todavía que la globalización es una locura, por la cual los grandes capitales norteamericanos han llenado los mares de transatlánticos, trasladando materias primas desde los países pobres que las tienen que vender para poder comer. Desde países fabricantes de piezas donde los capitalistas explotan ciertas condiciones.

Que luego todo lo llevan a China, donde sus fábricas contaminan y pagan un dólar diario por mano de obra para la fabricación final de los productos. Que luego inician la masiva distribución al mundo entero para vender un poco más barato y matar a todas las otras industrias que no explotan ni destruyen como ellos. Quizá la oposición de Morales ignore todavía que la globalización de la industria fue un proyecto de Margaret Thatcher y Ronald Reagan, basado en el petróleo barato para el transporte y la industria.

Quizá los opositores de Morales ignoren todavía que la globalización está acabando con el petróleo del planeta. Que produce las guerras en Oriente Medio para mantenerlo a precios bajos, que contamina los mares, los peces que comemos, y hasta el agua que tomamos. Quizá ignoren todavía que, según los expertos, en los últimos 50 años se ha consumido la mitad del petróleo del planeta y que si no se detiene esta locura, y volvemos a vivir con lo que producimos localmente, y comerciando con los vecinos, el petróleo y el agua empezarán a escasear en menos de 50 años. Que si nada hacemos nuestras últimas vidas se perderán en una guerra desigual, por un vaso de nuestra propia agua.

Morales podrá ser un Presidente al que le falta capacidad de síntesis en sus discursos, pero tiene toda la razón en lo que dice, por eso tiene el éxito que tiene, a pesar de los enormes capitales invertidos por sus oponentes para tratar de asesinar su pensamiento.