1. El rotundo fracaso del mercado de carbono es innegable sabiendo que  las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) se han incrementado en 11.2 % dentro de los países desarrollados en el periodo 1990 – 2007 [1], fallando en el cumplimiento de su objetivo central.
  2. En el año 2008 se otorgaron Derechos de Emisión de GEI por una cantidad cuatro veces mayor a las emisiones de 1990, en el mismo período las transacciones totales de bonos de carbono ascendieron a  126.346 millones de dólares, de los cuales el 73% correspondió a Permisos de Emisión [2],  monto que benefició a agentes intermediarios.
  3. El mercado de carbono propicia la evasión de responsabilidades de los países desarrollados. Así impide la reducción de sus emisiones domésticas, trasladando sus responsabilidades a los países en desarrollo.
  4. La reducción de GEI se transformó en un negocio lucrativo, mercantilizando nuestra Madre Tierra, éticamente no representa una alternativa para afrontar el cambio climático, puesto que saquea, devasta la tierra, el agua e incluso la vida misma.
  5. La reciente crisis financiera ha demostrado que el mercado es incapaz de regular el sistema financiero, que es frágil e inseguro ante la especulación y la aparición de agentes intermediarios, por lo tanto, sería una total irresponsabilidad dejar en sus manos el cuidado y protección de la propia existencia humana y de nuestra Madre Tierra.
  6. Rechazamos el cambio del uso del suelo que implica exclusión de ecosistemas existentes para transformarlos en enormes extensiones de plantaciones de árboles de especies exóticas (no nativas) de rápido crecimiento como el eucalipto. Por lo tanto los suelos no cumplirán la función de sumidero de carbono y corren el riesgo de transformarse en fuente de carbono, contribuyendo aún más al efecto invernadero.
  7. Condenamos terminantemente la utilización de  límites de emisión desmesurados, “hot – air”, concedidos a los países de Economías en Transición (ex Unión Soviética)  para el cumplimiento de compromisos de reducción de emisiones en países desarrollados.
  8. Demandamos que la preservación de centros ecológicos que coadyuvan al control y captura de GEI, merezca una indemnización por parte de los países desarrollados fuera del mercado de carbono. Estos recursos deben estar sometidos a la soberanía de los pueblos y de los Estados Nacionales.
  9. Rechazamos las falsas soluciones que promueve el mercado de carbono como ser: MDL, plantaciones forestales, monocultivos,  cultivos transgénicos, mega minería a cielo abierto, geoingeniería [3], mega – proyectos de infraestructura (IIRSA) o planes de captura y almacenamiento de CO2 y energía nuclear.
  10. Consideramos inadmisible que las negociaciones en curso pretendan la creación de nuevos mecanismos que amplíen y promuevan el mercado de carbono, toda vez que los mecanismos existentes nunca resolvieron el problema del Cambio Climático ni se transformaron en acciones reales y directas en la reducción de GEI.
  11. Condenamos rotundamente el mercado de carbono oponiéndonos a cualquier intento de ampliación y creación de nuevos mecanismos como los establecidos en el entendimiento de Copenhague. “La vida de la humanidad y de la Madre Tierra no se compra ni se vende se recupera y se defiende”. Instamos y convocamos a todos los seres humanos, a unirse y tomar acciones en defensa de la vida y la subsistencia de  la Madre Tierra.
  1. Informe Convención Marco sobre el cambio climático CMCC (21 Oct 2009). http://unfccc.int/resource/docs/2009/sbi/spa/12s.pdf
  2. Informe State and Trends of the carbón markets 2009 del Banco Mundial http://wbcarbonfinance.org/docs/State___Trends_of_the_Carbon_Market_2009-FINAL_26_May09.pdf
  3. La geoingeniería la manipulación deliberada, a gran escala, de los sistemas planetarios, como los relacionados a la estratósfera o el océano para demorar o reducir el cambio climático, es el intento más peligroso de utilización de tecnologías no probadas para obtener ganancias a partir del comercio de carbono. Incluso más alarmante es que algunos países industrializados y corporaciones quieran imponer la geoingeniería como un remedio técnico planetario que permitirá a los más ricos seguir devastando la Madre Tierra sin restricción.