Un verdadero texto de negociación debe reflejar las propuestas de todas las partes y la voluntad de alcanzar compromisos obligatorios.

(Red Mexicana de Acción frente al Libre Comercio) El pasado día 17 de mayo la presidenta del Grupo de Trabajo Especial sobre Acciones de Cooperación a largo plazo (AWG-LCA, por sus siglas en inglés) presento su propuesta de textoi para facilitar las negociaciones internacionales rumbo a Cancún y en lo inmediato a las negociaciones de la primera semana de junio a realizarse en Bonn, Alemania.

El nuevo texto se caracteriza por su falta de equilibrio y equidad entre las demandas de los países en vías de desarrollo y las del mundo industrializado. El texto incorpora de manera desproporcionada muchas de las propuestas del llamado Acuerdo –no votado- de Copenhague e ignora la mayoría de las propuestas alcanzadas en la Cumbre de Cochabambaii, así como por omitir posiciones previamente consensadas.

Bajo estas características, la propuesta de texto de la presidencia, antes que facilitar las negociaciones entre las partes, se encamina a dificultar aun más el alcanzar consensos que satisfagan a todos, y a propiciar la protesta social, pues desde Copenhague hemos demandado a los negociadores y a la propia ONU reflejar en los textos y en los resultados de las negociaciones comprometerse a enfrentar la crisis climática desde las responsabilidades históricas y desde las medidas requeridas conformes a las demandas científicas.

Rechazamos que el nuevo texto base se pretenda diluir los compromisos vinculantes de verdadera reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, así como su periodo de compromiso.

En la Cumbre de Cochabamba acordamos demandar una reducción efectiva de 50 por ciento en las emisiones, para el 2017, con respecto a 1990, de los países del Anexo I, pues ese nivel de reducción es el que verdaderamente puede ofrecer garantía de aminorar el impacto de la crisis climática.

Es un retroceso evidente omitir niveles fuertes de reducción de emisiones de los países más contaminantes, y una injusticia presionar a los países en vías de desarrollo para que adopten planes, acciones y mecanismos de reporte cuasi obligatorios de mitigación. Este enfoque resulta contrario a las responsabilidades históricas diferenciadas, fundamento de las negociaciones.

Resulta retórico el propósito de Ampliar la acción sobre las provisiones de recursos financieros y de inversión para apoyar a los países en vías de desarrollo, con el compromiso de los países en desarrollo de alcanzar la meta de movilizar 100 mil millones de dólares anuales hasta el 2020, amén de su procedencia pública y privada, bilateral y multilateral, e incluso de los propios países subdesarrollados, exceptuando a los menos adelantados.

Tal monto se traduce en la ridícula cantidad de entre 20 y 25 dólares per cápita para los países en desarrollo, y es contradictorio con el compromiso de que los países desarrollados deberán proveer fuentes financieras adecuadas, predecibles y sustanciales, tecnología y construcción de capacidades para apoyar la instrumentación de acciones de adaptación en los países en vías de desarrollo. En tanto que el mecanismo de administración resulta ambiguo y junto a la diversidad de fuentes, amén de introducir incertidumbres, tiende a repetir los inaceptables condicionamientos de las bien conocidas e injustas políticas de ajuste estructural.

La propuesta de la Cumbre de Cochabamba es que los países desarrollados destinen el 6 por ciento de su PNB, es decir que sean recursos de procedencia pública y que la administración funcione bajo la autoridad de la propia Convención Marco. El monto, además, es todavía bajo respecto de la deuda climática y ecológica que tienen los países desarrollados con las partes en vías de desarrollo y sería un verdadero esfuerzo para apoyar las acciones de adaptación y mitigación.

Ante la debilidad de los montos, de los mecanismos y de los condicionantes al financiamiento que los países desarrollados deben comprometer y cumplir, es contradictorio insistir en darle una función relevante a mecanismos de mercado cuyos resultados han sido, al menos, de muy dudosa eficacia para alcanzar los objetivos de la Convención. En cambio, existen altos riesgos de debilitamiento de la soberanía nacional y de los derechos humanos de la población indígena y campesina sobre los recursos forestales, y de repetir la fracasada política de suponer capacidad de autorregulación de los mercados, que terminan dando aliento a las actividades especulativas de los bienes comunes atmosféricos o del espacio atmosférico y no de enfrentar la crisis climática.

Es inaceptable que se pretenda dar certificado de legitimidad al Fondo Verde Climático de Copenhague, que no fue aprobado en la COP15, y también es un retroceso que se diluya o minimice el compromiso establecido para los países industrializados de transferencia gratuita de tecnología limpia o ambientalmente adecuada hacia los países partes en vías de desarrollo, y que se pretenda sustituirla por el compromiso de difusión de esa tecnología.

Demandamos que:

Teniendo en cuenta las responsabilidades internacionales derivadas de ser anfitrión de la COP16, e interesado en no repetir el fracaso de Copenhague, el gobierno mexicano adopte firmemente la necesidad de equilibrar el texto de negociación, solicitando la inclusión de propuestas fundamentales de todas las partes, incluyendo los Acuerdos de la Cumbre de los Pueblos.

Las organizaciones civiles mexicanas seremos vigilantes activos de que los intereses de los intereses de los pueblos y de la propia naturaleza frente a la crisis climática sean garantizados por las posturas que adopte el gobierno mexicano.

Además, junto con nuestros aliados internacionales lucharemos por un acuerdo vinculante que de solución a las causas profundas de la crisis climática y refleje las responsabilidades diferenciales de los países.

México a 28 de mayo de 2010

 i Text to facilitate negotiations among Parties. Note by the Chair*. ADVANCE VERSION. 1F7C CMCa/yA 2W01G0L CA/2010/6. Original: ENGLISH. http://unfccc.int/resource/docs/2010/awglca10/eng/06.pdf

ii Acuerdo de los Pueblos. Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra. 22 de Abril Cochabamba, Bolivia. http://cmpcc.org/2010/04/24/acuerdo-de-los-pueblos/#more-1757