(EFE) El embajador de Bolivia ante la ONU, Pablo Solón, denunció hoy que el borrador de texto presentado al término de la ronda de negociaciones formales de Bonn es un documento “parcial” y “desequilibrado” que en lugar de facilitar “dificulta” el avance en el consenso.

“Estamos en una situación muy difícil”, explicó Solón a un grupo de periodistas de habla hispana.

La ronda de negociaciones de la ONU sobre el Cambio Climático, que comenzó el 31 de mayo y concluye hoy, busca allanar el camino para que en la próxima cumbre de Cancún (México) pueda sellarse un acuerdo convertible en un tratado legal que sustituya al Protocolo de Kioto, al término de su primer periodo de compromiso, en 2012.

Solón criticó que el texto presentado como base para las siguientes rondas de negociaciones por la presidencia del grupo de trabajo sólo refleja la visión de los países industrializados y “elimina” las propuestas de los países en vías de desarrollo.

“El papel del árbitro es colocar el balón en el centro de la cancha y dejar que los equipos jueguen. No que juegue el árbitro”, afirmó.

Solón indicó que el papel de la presidencia debía ser recoger en un documento las propuestas expresadas durante estas dos semanas de reuniones por todas las partes desde un punto de vista “integrador”.

Lamentó que ese borrador es un mero “Acuerdo de Copenhague plus”, en alusión al texto acordado en la pasada cumbre danesa, en el mes de diciembre, que se limitó a recoger las heterogéneas propuestas de reducción de cada país sin fijar cifras comunes y que varias decenas de países, entre ellos Bolivia, no ratificaron.

El embajador boliviano afirmó que “lo más preocupante” del texto -“que supone un cortocircuito para el diálogo”- es que no alude a la posibilidad de ampliar el Protocolo de Kioto a un segundo periodo de aplicación, una opción que defienden los países en vías de desarrollo y que sí reflejaban borradores anteriores.

Criticó que la postura de los países ricos es orquestar unas nuevas reglas de juegos, que impliquen más exigencias para los países en desarrollo, pero menos para ellos.

Otras demandas de Bolivia que omite el texto provisional, según Solón, son los derechos de los pueblos indígenas y de la Madre Tierra, y la petición del grupo G77 de que los países ricos destinen el 1,5 por ciento de su Producto Nacional Bruto (PNB) a la adaptación al cambio climático de los países en desarrollo.

“No vamos a negociar un texto que es una nueva versión del Acuerdo de Copenhague”, afirmó Solón, quien indicó que Bolivia acudirá, no obstante, a la siguiente ronda de negociaciones, del 2 al 6 de agosto en Bonn, y a la última antes de Cancún, aún por precisar, que se celebrará en China en el mes de octubre.

“¿Cómo vamos a negociar si tenemos un texto aún más desequilibrado que no refleja las posturas de las dos partes?”, afirmó.