Para limitar el aumento de la temperatura a 1,5° C solo se pueden emitir 420 Gt de CO2 entre 2010 y 2050. A esta cantidad se la conoce como el “presupuesto de carbono” que los países no pueden gastar en exceso si quieren estar por debajo de un determinado nivel de temperatura.

Pablo Solón presentó hoy, en Bonn, Alemania, en una Conferencia de Prensa durante las negociaciones que se  llevan a cabo en el marco de Naciones Unidas, un conjunto de información científica para demostrar que las reducciones de emisiones que los países desarrollados han propuesto bajo el “Copenhaguen Accord” no son consistentes ni siquiera con su objetivo de limitar el incremento de la temperatura a 2 ° C.

El Jefe negociador de Bolivia para Cambio Climático planteó que para no sobrepasar un  incremento de 2° C, el “presupuesto de carbono” es de 750 Giga toneladas (Gt) de CO2 hasta el 2050.

“Con el Entendimiento de Copenhaguen los países desarrollados emitirán en los próximos 10 años 133 GT de CO2, cifra que es superior a las 120 Gt que les correspondería para los próximos 40 años tomando sólo en cuenta un criterio poblacional, ya que al pasar a representar un 16 % de la población mundial, no deberían emitir más del 16 % del “presupuesto de carbono” de 750 Gt” afirmó el embajador de Bolivia.

Solón explico que “además, de gastar más de todo su presupuesto de 40 años en solo 10 años, los paises desarrollados se olvidan de que en el pasado ya emitieron un exceso de más de 600 Gt de CO2 que constituyen una deuda climática de emisiones hacia los países en vías de desarrollo”. Según los estudios citados, los países desarrollados habiendo sido el 25% de la población mundial son responsables del 72% de las emisiones históricas.

Para Solón, es fundamental que las ofertas de reducción de emisiones de los países desarrollados  sean consistentes con el objetivo de limitar el incremento de la temperatura y permitan una distribución equitativa del espacio atmosférico tomando en cuenta el “presupuesto de carbono” que queda, la población que representan y la deuda climática de emisiones que tienen con los países en vías de desarrollo.

Bonn, 3 de agosto de 2010