(EFE) México quiere evitar que en la Conferencia de Cambio Climático (COP16), que se celebra en diciembre en Cancún, existan “negociaciones paralelas” y que en una sala estén reunidos los ministros negociando públicamente, y en otra un “grupo” de jefes de Estado haciendo lo propio, como ocurrió en 2009 en Copenhague.

Así lo subrayó hoy en una entrevista el representante de México en las negociaciones internacionales de Cambio Climático, el embajador Luis Alfonso de Alba, que hoy recaló en Madrid en el marco de la ronda de contactos que lleva a cabo con los países de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, como anfitrión de la COP16.

“Lo de un grupo de jefes de Estado negociando en una mesa aparte no es lo común ni, quizá, lo deseable”, opinó De Alba, en relación con las polémicas reuniones a varias bandas del presidente estadounidense, Barack Obama, con los primeros ministros de China, Brasil, Alemania, Francia y Reino Unido, principalmente, que tuvieron lugar en Copenhague (COP15).

El embajador mexicano insistió en que la asistencia de 120 jefes de Estado en Copenhague fue “excepcional”, en tanto que la presencia de los altos representantes de los países en estas reuniones había sido hasta ese momento meramente “ocasional”.

En este sentido, destacó que México se prepara para una reunión de los Estados Parte “a nivel ministerial”, y que, por tanto, “no ha enviado ni va a enviar invitaciones a los jefes de Estado”, aunque agregó que “cualquier jefe de Estado será bienvenido” y que ya hay “varios” que han expresado su interés en participar.

Si para la mayoría de los medios de comunicación y de la sociedad civil la de Copenhague será recordada como “la cumbre del fracaso”, por las elevadas expectativas y los escasos logros, México quiere que la de Cancún sea recordada como la “cumbre del realismo y del reconocimiento de lo que es políticamente posible en lo que se refiere al cambio climático”.

Se Alba aclaró, no obstante, que este “realismo” no es sinónimo de “falta de ambición”, y habló de “la enorme importancia que el Gobierno de México da a la cita de Cancún, con el presidente Felipe Calderón a la cabeza, y “la gran cantidad de recursos que está destinando” a su organización.

El negociador mexicano avanzó que la expectativa de su país pasa por “consolidar” en Cancún los asuntos que no se cerraron en Copenhague, como los programas de adaptación y mitigación del cambio climático, y la creación de un fondo financiero para estas cuestiones.

Además, México aspira a que la Cumbre de Cancún aporte un cambio de visión a la negociación internacional, abra nuevos espacios en ella e incorpore nuevos actores a este proceso. La decimosexta Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP16) se celebrará del 29 de noviembre al 10 de diciembre en Cancún, con la asistencia de entre 15.000 y 20.000 participantes, según la previsión del Gobierno mexicano.