CAMBIO  (Periódico del Estado Plurinacional Boliviano) “Bolivia estará vigilante para evitar un nuevo intento de golpe como el que se dio en Copenhague”, advirtió Pablo Solón, quien ve que algunos países tratan de “secuestrar” el proceso de negociación alcanzado.

Tras la ‘batalla’ ganada ante la ONU el 6 de agosto, que permitió que Bolivia logre la inserción de más de 13 puntos del documento elaborado en la Cumbre de Tiquipaya, el embajador de Bolivia ante la ONU, Pablo Solón, se apresta a defender la demanda de los pueblos en una reunión preliminar a la de Cancún en China. Antes de su viaje conversó con Cambio.

—Tras la inclusión de gran parte de las conclusiones de la Conferencia Mundial de los Pueblos Sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra (CMPCC), realizada en Tiquipaya-Cochabamba en abril de este año, en el documento que será ajustado en China rumbo a Cancún, ¿cómo se ve el horizonte de las negociaciones?

—En la próxima ronda de negociaciones de cambio climático, a realizarse a principios de octubre en China, entraremos a una negociación párrafo por párrafo para buscar acercamientos entre las diferentes propuestas que están ahora en el texto de negociación.

El corazón de la negociación es en cuanto van a reducir los países desarrollados sus emisiones de gases de efecto invernadero en los próximos años para limitar el incremento de la temperatura que estamos viviendo en todo el planeta.

—¿Cuáles son las propuestas sobre el tema de la reducción de gases nocivos?

—Los países desarrollados dicen que la meta es limitar el incremento de la temperatura a 2º C. Actualmente el incremento de la temperatura promedio mundial es de 0,8º C comparada con la época preindustrial. Una gran cantidad de países no están de acuerdo con esa meta que triplicaría los desastres naturales que ya sufrimos. Muchos de nuestros glaciares desaparecerían y varios países insulares quedarían bajo el agua.

Pero lo que hace aun más complicada la negociación es que las ofertas de reducción de los países desarrollados hasta el 2020 llevarían a un incremento de la temperatura de más de 3º a 4º C, lo que sería catastrófico para la vida y la Madre Tierra. En otras palabras,  las emisiones que los países desarrollados ni siquiera guarda relación con la meta que plantean de los 2º C.

Bolivia plantea estabilizar el incremento de la temperatura en 1º C y afirma que las reducciones de emisiones de los países desarrollados tienen que ser superiores al 50% hasta 2017 dentro de sus propias fronteras y sin mercados de carbono que traspasan su responsabilidad a los países en vías de desarrollo.

Actualmente, las reducciones de emisiones que plantean los países desarrollados están entre un 13 y un 18%, con ayuda de mecanismos de mercado y una serie de flexibilidades que en la realidad hacen que esa reducción no sea sino del 2% tomando en cuanto las emisiones de gases de efecto invernadero que habían el año 1990.

—¿Cómo lograr un resultado satisfactorio en Cancún?

—La única forma de que los países desarrollados aumenten sus ofertas de reducción de gases de efecto invernadero para Cancún es que haya una gran presión de los pueblos a nivel mundial. Sin esa presión, lo que puede ocurrir es que en Cancún se adopten una serie de medidas que interesan a las grandes empresas y entidades financieras como los nuevos mecanismos de mercado y la mercantilización y privatización de los bosques, pero que el tema central de una reducción sustantiva de emisiones por parte de los países desarrollados se postergue para Sudáfrica a fines de 2011, donde se realizará la XVII Conferencia de Cambio Climático.

La Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra ha contribuido enormemente a la construcción de un gran movimiento social a escala mundial que exige verdaderas soluciones al tema del cambio climático.

—¿Qué ha pasado con las otras propuestas de la conferencia de Tiquipaya?

—También han sido incluidas en el texto de negociación el Tribunal Internacional de Justicia Climática, los Derechos de la Madre Tierra, la necesidad de remover los obstáculos de propiedad intelectual para una efectiva transferencia de Tecnología a los países en vías de desarrollo, la necesidad de un financiamiento equivalente al 6% del Producto Nacional Bruto de los países desarrollados para atender los problemas del cambio climático, garantizar los derechos de los pueblos indígenas, de los migrantes climáticos y los derechos humanos en todas las medidas de respuesta al cambio climático.

Es necesario aclarar que han sido incluidas, pero no todavía acordadas. Ese es el trabajo que tenemos de aquí a Cancún.

—¿Es posible que en Cancún se busque nuevamente imponer un documento que no fue acordado por los 192 países, como se intentó hacer en Copenhague?

—Lamentablemente ese peligro está latente. Algunas delegaciones están sugiriendo que un grupo reducido de representantes debería elaborar una propuesta más resumida para ser adoptada en Cancún. A titulo de efectividad hay quienes buscan secuestrar el proceso de negociación que es de 192 países para que solamente algunos participen en la redacción del documento final de Cancún. Bolivia y una gran cantidad de países en vías de desarrollo estamos vigilantes para impedir un nuevo intento de golpe como el que intentaron hacer en Copenhague.

—Se ha elogiado la ardua tarea de lograr que la ONU reconozca la agenda de Tiquipaya. ¿Cuál es el secreto de la diplomacia de los pueblos para llegar a visibilizar sus propuestas?

—Primero, hacer que el proceso de negociación sea entendible para quienes no son negociadores. Segundo, recoger las propuestas que surgen de los propios movimientos sociales y los pueblos. Tercero, construir alianzas con la mayor cantidad de países para ir defendiendo estas propuestas. Y cuarto, apelar siempre a la organización y movilización de los pueblos para defender estas propuestas.

—¿Cuáles son las perspectivas de lograr que se tome en cuenta la creación urgente del Tribunal de Justicia Climática?

—Este es un punto crucial, porque actualmente los mecanismos de cumplimiento de los compromisos que existen en la Convención Marco de Cambio Climático y el Protocolo de Kioto son absolutamente insuficientes dada las enormes consecuencias que tiene para el conjunto de la humanidad el incumplimiento o la no acción por parte de algún país desarrollado.

En general los países desarrollados no apoyan esta iniciativa porque no quieren ser juzgados por sus incumplimientos. De ahí que es necesario promover una gran articulación de los países en vías de desarrollo para que en Cancún se acuerde que es necesario empezar a construir este Tribunal Internacional.

—¿En qué consiste la propuesta del referéndum mundial sobre el cambio climático que el presidente Morales propuso durante la Cumbre de Tiquipaya?

—Si los gobiernos fracasan nuevamente en Cancún en llegar a un acuerdo que limite el incremento de la temperatura, entonces nuestra propuesta es que se consulte a los pueblos del mundo. No podemos seguir postergando una definición sobre este tema crucial para la humanidad.

Por eso el presidente Evo Morales ha planteado que se pregunte a los pueblos sobre la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, los derechos de la Madre Tierra, el tribunal internacional de justicia climática, el financiamiento y la necesidad de cambiar el sistema capitalista para salvar la vida y el planeta. En Cancún los movimientos sociales están discutiendo hacer un referéndum piloto que sirva de ensayo para en el año 2011 realizar el plebiscito o la consulta mundial.

—¿De qué manera los bolivianos podemos apoyar la iniciativa de que en Cancún se incluyan las demandas de los pueblos, expresadas en Tiquipaya y ahora reconocidas en un documento previo por la ONU?

—Fundiendo las propuestas, promoviendo acciones de organización y concienciación, acompañando y siguiendo las negociaciones (ver http://www.cmpcc.org), impulsando alianzas y articulaciones con otros movimientos sociales de otros países. En síntesis, participando activamente en la construcción del Movimiento Mundial de los Pueblos por la Madre Tierra, que se acordó en Tiquipaya.

“La única forma de que los países desarrollados aumenten sus ofertas de reducción de gases de efecto invernadero para Cancún es que haya una gran presión de los pueblos a escala mundial”.

AGENDA

ONU-BONN. El 6 de agosto, Pablo Solón (en Bonn-Alemania) logró que la ONU incorpore más de 13 demandas de los pueblos.

CHINA. Tianjin, al norte de China, será a principios de octubre el nuevo escenario en el que pulirán el texto acordado en Bonn, rumbo a Cancún.

CANCÚN. La XVI Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP16) se celebrará del 29 de noviembre al 10 de diciembre en Cancún.

“Cancún será una fiesta si atiende las demandas”

El presidente Evo Morales considera que Cancún podría acabar en una fiesta para la humanidad si es que en las negociaciones que se desarrollarán en China, a principios de octubre, se ratifica plenamente la inclusión de las principales conclusiones de la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra (CMPCC), realizada en Tiquipaya.

“Si en la segunda ronda de negociaciones, que se realizará en China el próximo mes, se toman en cuenta y aprueban (nuestras propuestas), yo estoy convencido de que Cancún se convertirá en una gran fiesta de gobiernos y pueblos, de pueblos y gobiernos”, señaló luego de conocer que más de 13 propuestas son ahora parte del texto de negociación que el 6 de agosto firmaron los 192 Estados que se congregaron en Bonn, Alemania.

Pablo Solón, el embajador boliviano ante la ONU, explicó que en la mesa de negociaciones en Bonn Bolivia insistió en estabilizar el incremento de la temperatura en 1º C y exigir que las reducciones de emisiones de GEI, de los países desarrollados tienen que ser superiores al 50%; hasta 2017 “dentro de sus propias fronteras y sin mercados de carbono, que traspasan su responsabilidad a los países en vías de desarrollo”. Explicó que hoy en día, “las reducciones de emisiones que plantean los países desarrollados están entre un 13 y un 18%, con ayuda de mecanismos de mercado y una serie de flexibilidades que en la realidad hacen que esa reducción no sea si no del 2%, tomando en cuenta las emisiones de gases de efecto invernadero que habían el año 1990”. Durante una conferencia de prensa en Nueva York, el 11 de agosto, Solón aseguró que en China se buscará “alcanzar consenso sobre la mayoría de los párrafos, dejando los elementos más sustantivos para los últimos 10 días de negociación en Cancún”.

El Gobierno boliviano, a su vez, convocó a los pueblos y gobiernos del mundo a tomar conciencia para defender la Madre Tierra. El presidente Evo Morales pidió “enfriar el planeta” y asumir responsabilidades. Esta semana llegará la canciller de México, Patricia Espinoza, al país para coordinar lo que será la Cumbre de Cancún, donde se espera que asistan entre 15.000 a 20.000 participantes.

Propuestas incluidas en Bonn

Tras intensas negociaciones, las principales conclusiones de la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra (Cochabamba, abril de 2010) han sido incorporadas en el documento de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, que ahora ha sido reconocido como un texto de negociación por  los 192 Estados que se congregaron en Bonn, Alemania, durante la primera semana de agosto de 2010. Los puntos más relevantes que han sido incorporados para su consideración en la próxima ronda de negociación previa a Cancún, que se realizará en China, son:

Reducción. La reducción en un 50% de las emisiones de gases de efecto invernadero por parte de los países desarrollados para el segundo periodo de compromisos del Protocolo de Kioto del año 2013 a 2017.

Temperatura. Estabilizar el incremento de la temperatura a 1º C y 300 partes por millón de dióxido de carbono en la atmósfera.

Atmósfera. Garantizar una distribución equitativa del espacio atmosférico, tomando en cuenta la deuda climática de emisiones de los países desarrollados para con los países en desarrollo.

DDHH. Pleno respeto a los derechos humanos y a los derechos inherentes de los pueblos indígenas, las mujeres, los niños y los migrantes.

Derechos de los pueblos. Pleno reconocimiento a la Declaración de las Naciones Unidas de los Derechos de los Pueblos Indígenas.

Madre Tierra. Reconocimiento y defensa de los derechos de la Madre Tierra para alcanzar la armonía con la naturaleza.

TJC. Garantizar el cumplimiento de los compromisos de los países desarrollados a través de la constitución de un Tribunal Internacional de Justicia Climática.

Carbono. Rechazo a los nuevos mecanismos de mercado de carbono, que traspasan la responsabilidad de la disminución de emisiones de gases de efecto invernadero de los países desarrollados a los países en desarrollo.

Consumismo. Promoción de medidas que cambien los patrones de consumo de los países desarrollados.

Propiedad intelectual. Adopción de las medidas necesarias en todos los foros pertinentes para que se excluya de la protección de los derechos de propiedad intelectual a las tecnologías útiles y ecológicamente sostenibles para mitigar el cambio climático.

Aporte PIB. Los países desarrollados destinarán el 6% de su producto nacional bruto para acciones relativas al cambio climático.

Bosques. Manejo integral del bosque para mitigación y adaptación, sin mecanismos de mercado y garantizando la plena participación de los pueblos indígenas y comunidades locales.

Monocultivos. Prohibición de la conversión de los bosques naturales en plantaciones, puesto que las plantaciones de monocultivos no son bosques, sino se debe incentivar la protección y conservación de los bosques naturales.