(ABI) El presidente Evo Morales descartó el lunes que Bolivia se haya quedado sola en la Conferencia sobre el Cambio Climático que se celebró en Cancún, una vez que prefirió “estar al lado de los pueblos del mundo que defienden la vida, frente a las agresiones al medio ambiente y al planeta”.

Dijo que Bolivia no firmó la denominada Declaración de Cancún “por un principio de responsabilidad y para defender a la Madre Tierra que es agredida por la irracional política de industrialización de las naciones desarrolladas”.

“Es lamentable que los países industrializados no asuman su responsabilidad y pretendan que las naciones en desarrollo, como Bolivia, carguen en sus espaldas las crisis generadas por el capitalismo”, anotó.

El embajador de Bolivia ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Pablo Solón, denunció que los desarrollados “pretenden pagar la deuda climática con créditos para que los países pobres asuman los problemas que afectan al planeta por la contaminación ambiental”.

El diplomático denunció que los industrializados quieren crear “mercados ficticios de compra de bonos de reducción de gases de efecto invernadero”.

Señaló que “Bolivia considera que ese posicionamiento persigue fines que no defienden la naturaleza, una vez que prefieren gastar 10 dólares en un certificado de reducción de una tonelada de dióxido de carbono, en vez de 50 dólares por el cumplimiento de esta obligación en sus propios países”.

Tomando en cuenta esos informes, el Presidente dijo que en Cancún se aprobaron decisiones “que son peores a las de una Cumbre similar en Copenhague, Dinamarca, en diciembre del año pasado”.

“En Copenhague se fijó como límite dos grados centígrados de incremento de la temperatura y una reducción del 23 al 40 por ciento de los gases de efecto invernadero, mientras que en Cancún se rebajó esa obligación apenas del 13 al 17 por ciento”, puntualizó.

Morales señaló que si con la reducción de gases contaminantes hasta el 40 por ciento se preveía un incremento de la temperatura del dos por ciento, las decisiones de Cancún colocan al mundo al borde de un incremento del 3 o 4 por ciento del calentamiento global.

“El calentamiento global ya ha dejado secuelas en el mundo y pone en riesgo la vida del planeta por la agudización de sequías, inundaciones y la aparición cada vez más frecuente de desastres naturales”, enfatizó.

Morales advirtió que, a consecuencia de la sequía, se dejan de producir los alimentos que sirven a la humanidad para sobrevivir.

Lamentó la indolencia de los gobiernos que no escuchan la voz de sus pueblos y prefieren mantener políticas de mercantilización de la tierra sin tomar en cuenta que por ese camino llevan al mundo a su destrucción gradual.

Destacó que Bolivia se mantendrá firme con su lucha en defensa del medio ambiente y de la Madre Tierra para exigir a los industrializados el cambio de políticas que matan al planeta y a la humanidad.

Bolivia organizó en abril pasado una Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y la Defensa de la Tierra, que se desarrolló en Tiquipaya y que emitió varias recomendaciones al mundo para preservar a la naturaleza.

En ese encuentro participaron unas 35.000 personas, en representación de 147 países, sean Gobiernos, organismos internacionales y movimientos sociales del mundo.

Entre esas recomendaciones se destaca la creación de un Tribunal de Justicia Climática que sancione a países, empresas y personas que atentan contra el medio ambiente.

Igualmente se exigió al mundo industrializado que pague la deuda climática por la explotación inmisericorde de sus recursos naturales sin beneficiar al desarrollo de esos pueblos.