El Embajador de Bolivia en la ONU, Pablo Solón, se dirigió a los periodistas durante las Conversaciones Climáticas de la ONU en Bonn y propuso un plan claro, basado en las presentaciones de otros países y la sociedad civil, sobre cómo avanzar en las conversaciones durante el 2011.

“La cuestión clave en estas negociaciones es la brecha entre la cantidad de contaminación que debemos reducir y la cantidad que los países se han comprometido a reducir. Llamamos a esto el ”gap” (brecha), que representa la diferencia entre 4C y 2C de calentamiento. El resultado de Cancún nos encamina a 4 C”, manifestó el embajador Solón.

“Algunos países quieren hablar sobre las “reglas” primero, en lugar de hablar sobre esta brecha en el compromiso, sabemos que las normas no van a reducir esta brecha. Fijar normas simplemente evitará que la brecha aumente, no se dedicará a la reducción de emisiones. El meollo de la cuestión es la profundidad del corte de emisiones”, aclaró Solón.

Añadió que “más increíble es la propuesta de algunos países que quieren los mecanismos de mercado del Protocolo de Kyoto, pero no quieren los objetivos legalmente vinculantes del Protocolo de Kyoto. No se puede decir que uno no ira a la fiesta pero que por favor envíen todos los regalos a mi casa. “.

El diplomático realizó una presentación mostrando el efecto del aumento de la temperatura en el glaciar de Chacaltaya en los Andes. Mostró como ejemplo el nevado paceño de Chacaltaya que ha disminuido significativamente con tan sólo 0,8 C de calentamiento registrado.

“Si se habla de 4 C de aumento en la temperatura, que es a donde nos dirige el resultado de Cancún, entonces se habla de una catástrofe para los Andes. Por esto, es tan importante para nosotros, para los pequeños estados insulares, para África cerrar la “brecha”, para que no terminemos en 4C. “, remarcó Solón.

Solón proporcionó datos de los talleres en las conversaciones de la semana pasada en la ONU, los cuales resaltan que en términos de giga toneladas de emisiones, el mundo debe emitir entre 42 y 44 giga toneladas de C02e colectivamente en el 2020, debajo de una predicción de “business as usual” (mercado usual) de 56 giga toneladas de C02.

“Tenemos que reducir 12-14 giga toneladas pero actualmente, en el mejor de los casos, sólo estamos a 7 giga toneladas. Más preocupante es que los países en desarrollo están haciendo más que los países desarrollados -. Una situación muy injusta, considerando que cada persona en los países desarrollados emite cuatro veces más que aquellas en países en desarrollo y en términos históricos ha emitido 10 veces más”, remarcó.

Asimismo, destacó el Artículo 4.2(a) de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, acordado por todos los países en 1992, que exigía a los países desarrollados llevar sus emisiones a un ‘pico’ el año 2000.

“Sin embargo, ese pico aún no ha comenzado. Sabemos que a nivel mundial necesitamos colectivamente alcanzar un pico antes del 2020, pero si los países desarrollados no lo alcanzan primero es imposible pedir a los países en desarrollo reducir sus emisiones con mayor severidad, teniendo en cuenta la contribución histórica de los países desarrollados”, acotó Solón.

Para responder al actual estancamiento en las conversaciones, el embajador Solón propuso una ruta de seis pasos:

1. Acuerdo sobre el tamaño de la brecha (12-14 giga toneladas de C02e)
2. Reconocer que los países desarrollados tendrán que asumir una parte mayor de la reducción.

3. Ponerse de acuerdo sobre los parámetros para compartir la carga climática, en base a la responsabilidad histórica y la capacidad de las partes.

4. Que los países desarrollados alcancen un pico de emisiones de inmediato.

5. Representar los objetivos de cada país en términos de giga toneladas, definidas como la reducción de los niveles de emisión nacional y sin el uso de compensaciones monetarias para la reducción de emisiones.

6. Acuerdo sobre las medidas legales para las Partes que no cumplen con sus obligaciones en virtud del Protocolo de Kioto (para un segundo período de compromiso) y en virtud de la Convención.

En respuesta a una pregunta sobre el abuso de la regla del consenso en las conversaciones de Cancún, Solón dijo:

“En este momento estamos en un proceso de analizar las diferentes opciones. Actualmente estamos considerando las enmiendas propuestas por México y Papúa Nueva Guinea de cambiar las reglas de votación y el consenso. Tomamos nota del hecho de que pedir un cambio sugiere que estaban actuando incorrectamente en su momento. Si ellos estaban siguiendo las normas en Cancún, entonces por qué las tienen que cambiar ahora”.

En respuesta a otra pregunta sobre las consultas con Sudáfrica en vista a la preparación de la Conferencia Climática de Naciones Unidas en el continente Africano en diciembre, el diplomático manifestó:

“La mayoría de las partes ha llegado a un entendimiento de que un nuevo acuerdo jurídicamente vinculante no va a suceder en Durban. Eso no es posible, no hay tiempo. Así que la opción de Bolivia y el G77 [un grupo de 131 países en desarrollo] es un segundo período de compromiso del Protocolo de Kioto, con objetivos para cerrar la brecha”.

“Otros están diciendo algo que no entendemos – “tengamos un compromiso político” – para ser claro, sin la continuación de Kioto ¿qué significa esto? Esto significa que habrá un vacío legal, así como una brecha científica en las promesas, un escenario muy malo”.

Sobre el incumplimiento de los compromisos jurídicos en el marco del Protocolo de Kyoto, la Convención y otros tratados internacionales, incluyendo los tratados de derechos humanos, Solón respondió:

“Los países desarrollados no cumplen con sus objetivos de Kioto. El problema es que hay una cantidad tan grande de “emisiones de aire caliente” [por las emisiones asignadas a las economías ex soviéticas que han colapsado su capacidad industrial desde 1990], que cualquier parte que no cumpla con sus objetivos puede simplemente comprar prórrogas y decir que han ‘alcanzado’ el objetivo a pesar de que no fue así.”

“El problema jurídico de los países desarrollados es que tienen la obligación de comprometerse a un segundo período de compromiso del Protocolo de Kyoto según el artículo 3 (9). Esta es la brecha a tener en cuenta. ”

“Creemos que la cuestión es mucho más grande que sólo los compromisos y objetivos, y que aquellos que consideran las violaciones de los derechos humanos están en lo correcto. Por ejemplo, se estima que 47 millones de personas tendrán que migrar a causa del cambio climático. Hemos estado abogando por un tribunal internacional de justicia climática, esto para monitorear los impactos y el sufrimiento no sólo de personas sino de la madre tierra a causa del cambio climático puesto que los glaciares en los Andes, la desertificación en África, la desaparición de los pequeños Estados insulares,  necesitan presentar demandas y buscar justicia y la estamos proponiendo a estas conversaciones en el trabajo para el futuro”, concluyó.